Bip! Bip! Bip! las 06:00 de la mañana aún de noche y el
despertador hace su función, en una nube Nicol flota al cuarto de baño. Es
impresionante como el cuerpo puede automatizar tantos movimientos, tan pronto
se había levantado como ya estaba preparada para salir y es que ¿nunca has
tenido la sensación de haber hecho algo y no recordarte de hacerlo de forma
consciente?, a Nicol le pasa
frecuentemente, sobre todo tras despertarse y es que siempre hace el mismo
ritual, levantarse de la cama, ir al servicio, lavarse la cara, ir a la cocina
a tomarse el desayuno (que en la noche anterior ya había dejado preparado),
vestirse e ir al cuarto de baño, maquillarse y peinarse. Entonces vuelve del
automatismo regresa de el por qué otro pensamiento más fuerte que los instintos
automáticos de cada mañana la susurra, la canturrea como el cántico de los jilgueros y es que hoy
volvería a ver le, si.
Nicole desde hacía 2 años trabaja en una tienda de comida que es muy frecuentada por trabajadores de las oficinas y trabajos cercanos que acuden a llevarse la comida y continuar con la jornada diaria. Un trabajo que la permite mantener sus estudios de magisterio a la vez que un alquiler en un discreto apartamento en el cual residía desde hacía 1 año y medio.
Hoy volvería a verle y volvería a dibujar en su rostro esa sonrisa bobalicona que en más de una ocasión han servido de provecho a sus compañeras para reírse un poco de ella (siempre con ánimo de bromear). Y es que no lo podía evitar y hacia 1 año y medio que se juró a si misma amurallar su corazón y no arriesgar más su alma, que decepcionada estaba y empezaba a creer lo que todos la alertaban que elegir no sabía y con todos erraba, más quien le puede decir a quien elegir, mejor que su propia alma y es cierto que mal le aconsejaba su dichosa alma, pues a sus 24 años bastantes lagrimas gastaba. Pero esto era diferente, era…especial…intrigante… desde hacía un año Nicol había pasado de la cocina a servir en la barra y tomar los pedidos algo que le gusta más porque así puede ver a más gente, tener más contacto con las personas algo que la fascinaba, hablar con la gente conocer sus historias, pues como bien dice ese dicho popular “cada persona es un mundo” y Nicol querría conocerlos todos, como el de aquel mendigo que recientemente regentaba aquella esquina a poco más de 10 minutos de su apartamento desde hacía poco más de 1 mes, siempre esta allí cuando ella pasa y en muchas ocasiones la han dado ganas de pararse a conocer también su historia, siempre parece que espera a alguien y en alguna ocasión cuando puede darle una ayuda le responde con una gran sonrisa.
Lo cierto es que ella también espera a alguien, desde que está en la barra, desde el primer día estaba allí a la misma hora a por el mismo pedido, tal era ya conocido que la habían advertido sus compañeras cuando se incorporó al nuevo puesto, de la lista de clientes fijos que previamente se preparaban sus pedidos sin que lo solicitaran, por que casi nunca fallaban y en su caso él nunca había faltado, siempre impecable, siempre impoluto, una voz firme, pero amable y una mirada que escondía un mundo, una galaxia, un universo. Así Nicol lo pensaba y lo sentía pero nunca se había atrevido a cruzar la línea ni creía que fuera a poder pues se acercaba la hora y volvían los jilgueros y volvía la nube y todo lo efusiva que podía ser con cualquier otra persona se encerraba y dejaba a solas a una timidez desconocida en ella.
Llevaba tiempo planeando, tiempo
hablando con su alma para que le prometiera ser cauta y si no bien muda, y hoy
estaba más decidida , seria hoy el momento perfecto, casi había escrito que le
iba a preguntar y que le iba a contestar y así genero e interpreto delante del
espejo un sinfín de posibles conversaciones con múltiples finales, luego pensó que
esto podría ser demasiado frio, demasiado preparado, que debería dejar rienda
suelta a la espontaneidad, sea como sea, hoy será el día, hoy algo cambiará, y dentro de muy
poco pues siempre es puntual y
que hora es ya..? Las…12:05
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